Son hermosas y pueden cultivarse en balcones, terrazas, galerías y rincones bajo los árboles: sólo hay que asegurarse de que estén protegidas del sol intenso y de los vientos fuertes. A la hora de elegir, se puede optar entre las terrestres y las que crecen en los árboles:
-Terrestres: se desarrollan en tierra o arena. Elegir macetas chicas, plásticas para las plantas jóvenes y canastas de madera para las adultas (ya que hay especies cuyas raíces necesitan mucho aire). No hay que colocarles plato de agua y requieren un buen drenaje.
Se pueden tutorar para facilitar el enraizamiento y lograr un crecimiento erguido. Entre ellas: Paphiopedilum, Phalaenopsis, Laelia y Miltonia.
-Epífitas: crecen adheridas por sus raíces a árboles o rocas. No son parásitas (no viven a expensas del ser vivo sobre el que se desarrollan), sino que se alimentan de sustancias disueltas en el agua de lluvia o de los restos que acumulan en torno a sus raíces.
Entre ellas podemos nombrar a la Cattleya walkeriana, la C.Schilleriana, la C. Aclandiae y la mayoría de los Oncidium. La clave está en atarlas firmemente con un hilo que no se pudra, porque si no, no crecen.


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