- Debemos verificar la frescura de las flores a la hora de comprarlas: si el exterior del tallo está marrón o viscoso, la flor no es fresca. Debemos eliminarla
- Cuando las compramos, debemos sumerjir las flores en agua fría justo hasta por debajo de las corolas.
- Debemos cortar los tallos en bisel debajo del agua. De este modo, evitaremos la formación de burbujas de aire que impiden la circulación del agua.
- Debemos suprimir todas las hojas que estén dentro del florero; ya que se descomponen rápidamente y contaminan el agua.
- Lo más aconsejable es agregarle al agua un producto conservante o algunas gotas de lejía de cloro, para evitar la corrupción.
- Algo muy importante es completar el nivel del agua si es necesario y cambiarla por completo cada cuatro días. Podemos aprovechar entonces para refrescar los tallos cortándolos, siempre en bisel y bajo el agua.
- No debemos arrancar nunca una flor marchita, lo ideal es cortarla. Procedemos de la misma manera con los pétalos marchitos.
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