Los moldes para velas los podemos adquirir en las casas de manualidades y artesaní as, que disponen de una gran variedad de los mismos, e inclusive vienen con instrucciones sobre que grosor de mecha usar según cada molde y la cantidad de cera o parafina que necesitamos. También podemos usar objetos que tenemos en casa como moldes, como latas de alimentos vací as, o rollos de cartón.
Preparamos el molde, colocando la mecha. Uno de los extremos de la mecha lo fijamos en el fondo del molde, usando un poco de cera, un tornillo pequeño, inclusive plastilina. El otro extremo, lo atamos a un palito, lápiz, etc. el cual vamos a colocar arriba del molde, tratando de que quede bien centrada la mecha.
Derretimos la parafina o la cera de abeja a baño marí a, como hicimos con las velas sumergidas, y para darle color utilizamos colorantes para cera o
crayones, también como hicimos con las velas sumergidas.
Llenamos el molde preparado, dejando unos 5 cm. entre la cera y el borde.
Colocamos luego el molde lleno en un baño de agua frí a (un balde funciona perfecto), donde el agua deberí a tener el mismo nivel que la cera y lo dejamos
reposar por unos 30 minutos. A medida que suben las burbujas de aire, se forma un pequeño pozo alrededor de la mecha, por lo que introduciremos un objeto de metal largo y delgado, como una aguja de tejer, así dejamos salir el aire. Rellenamos el pozo unos 3/4 con más cera fundida, repitiendo el proceso luego de 45 minutos, y retiramos del baño de agua frí a. Dejar endurecer por unas 8 horas. 
Sacamos el fondo del molde, y delicadamente deslizamos la vela para retirarla. Al igual que con las velas enrolladas, emparejamos los bordes y terminaciones con un cuchillo previamente calentado, y deslizándolas sobre una superficie de metal, también caliente.
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