Precisamos:
- Tronco de madera
- Parafina preparada
- Barniz
- Pabilo
- Porta-pabilo
Herramientas:
- Serrucho
- Taladro
- Broca para madera
- Brocha
- Formón

Cortamos el tronco a unos 12 o 15 cm dejando los dos cortes rectos. Al elegir la madera, que sea una de corteza rugosa y con deformaciones, así quedará más rústica.

Acoplamos la broca al taladro y taladramos en el centro del tronco un agujero tan profundo como la cantidad de parafina que vamos a introducir.

Con el formón, ahuecamos el agujero que taladramos. Esta operación es más fácil cuanto más blanda y verde esté la madera.

Atamos una punta del pabilo al porta-pabilos y la introducimos en el interior del agujero, lo más centrado posible. La otra punta la atamos a un palito atravesado en el agujero del tronco.

Con la parafina ya caliente (usamos el mismo método que explicamos anteriormente para hacer velas) sujetamos el palo y rellenamos el hueco hasta el borde. Podemos agregar unas gotas de esencia de pino si queremos. Dejamos enfriar, y volvemos a agregar parafina para rellenar, como con las otras velas que vimos.

Una vez que haya enfriado del todo, barnizamos la corteza, y pronto!
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