El té es un colorante natural, y al teñir cortinas, tapices, manteles, encajes, les damos un toque antiguo.
Preparamos el té, y lo colocamos en un recipiente profundo para poder sumergir la tela.
Antes de sumergirla del todo, probamos con un trozo para ver si es la tonalidad que buscamos, las diferentes variedades de té dan resultados distintos, al igual que la concentración de té en el agua.
Una vez que encontramos el color que queremos, sumergimos totalmente la tela y dejamos reposar un rato. Retiramos, enjuagamos bien, y pronto!
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